Situación Inicial. Cronograma. Resultados.
Pese a que en España se tiene conocimiento de una primera colonización de mejillón cebra en el año 1982 en el río Llobregat, es a partir del año 2001 cuando se le empieza a considerar especie invasora. En este momento se produce una segunda y definitiva colonización entre los términos municipales de Flix y Tortosa, ámbito que fue superado en el año 2004 en el que se colonizó el embalse de Mequinenza y comenzó una rápida expansión de la plaga. A día de hoy está presente en otras cuencas españolas: Júcar, cuencas internas de Cataluña, cuencas internas del País Vasco y Guadalquivir, constituyendo un importante problema ecológico y económico.
Los costes ocasionados por la plaga del mejillón cebra se originan a partir de la afección a infraestructuras hidráulicas, donde su presencia masiva causa la obturación de captaciones y conducciones de agua al fijarse sin dificultad en paredes y fondos de depósitos, rejas, tuberías, sistemas de bombeo, etc. De esta afección se derivan problemas de funcionamiento en instalaciones de abastecimientos, industrias, infraestructuras de riegos y de centrales hidroeléctricas o en sistemas de refrigeración de centrales térmicas y nucleares, además de gastos adicionales de mantenimiento por actuaciones de limpieza y aplicación de métodos de control para su mitigación; en ciertos casos, incluso es necesario introducir cambios en el proceso productivo. Por dar un dato a nivel económico y como ejemplo, el mejillón cebra en la cuenca del Ebro ha provocado daños por valor de 1.600 M€ en el período comprendido entre 2008-2018.

Hoy en día, plantear la erradicación del mejillón cebra en las cuencas hidrográficas afectadas en Aragón, y en todo el mundo, es inviable. Por tanto, en el contexto actual, la única posibilidad viable es plantear estrategias de control sostenible que permitan al mismo tiempo convivir con esta especie invasora y evitar su difusión, tratando a la vez de no afectar a las especies autóctonas, y manteniendo el rendimiento productivo de las instalaciones afectadas.
Existe una amplia bibliografía sobre tratamientos para el control y mitigación de la plaga de mejillón cebra. Muchos de estos tratamientos han sido desarrollados para instalaciones industriales en las que se manejan caudales moderados. Sin embargo, es mucho menor la bibliografía que hace referencia a la eficacia de los distintos tratamientos aplicados en redes de riego, donde los importantes caudales utilizados, así como la necesidad de garantizar la calidad del agua suministrada a abastecimientos urbanos, granjas y cultivos, obliga a reducir el abanico de posibilidades de tratamiento a aquellos tratamientos con productos químicos oxidantes que sean compatibles con los usos finales del agua.
Para estas instalaciones, como alternativa a los tratamientos en choques se ha propuesto la ejecución de tratamientos en continuo. No obstante, debido al alto volumen de agua consumida en las Comunidades de Regantes, dichos tratamientos en continuo tienen un alto coste económico y medioambiental en caso de utilizar productos no respetuosos con el medio ambiente, por lo que es necesario optimizar el consumo de los productos químicos empleados. Este tipo de tratamientos en continuo, habitualmente se ejecuta con productos formulados en base a hipoclorito sódico (cloro), sustancia muy económica, dosificada mediante equipos convencionales incapaces de modular la dosis de producto utilizado.



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